En el corazón de Barcelona encontramos un piso oscuro, antiguo, con falsos techos y con poco encanto para estar en esta ciudad tan cosmopolita. Decidimos quitar los falsos techos y dejar al descubierto estas fantásticas vigas de madera originales para dale un aire más original y vintage. Construimos unos armarios de obra con acabados redondeados y en blanco dándole un aire ibicenco a toda la estancia.

Todas las paredes de la casa eran de yeso y no dejaban ver las maravillas de esta construcción antigua. Para conseguir esta pared singular sacamos todo el yeso incrustado y cepillamos todos los ladrillos uno a uno. Finalmente le suministramos una capa de fijador para aguantar las partículas sueltas.

Todo lo que encontrábamos a medida que hacíamos la reforma se convertía en puntos singulares de esta vivienda. No solo sus vigas de madera y sus acabados arquitectónicos, todas aquellas paredes tenían historia en sus ladrillos y en sus rincones. Solo teníamos que darlos a conocer.


En la habitación individual construimos otro armario de obra con gran amplitud para poder convertir la parte superior en una cama. Un espacio para el más pequeño de la casa con clase y personalidad.
Por último destacamos el wc de la casa. Un mueble de obra con el sobre de madera antigua y lavamanos de piedra con griferia incrustada. Todo ello en una pared de ladrillo recuperado y pintado en blanco para colocar un espejo en un cuadro del siglo XVI. El suelo hidráulico con tonalidad azul y aires mediterráneos.
Como decíamos al principio, toda una reforma en el corazón de Barcelona.




